".....Venecia era la ciudad de mis sueños, y todo lo que me había figurado se encontró aún por debajo de lo que ella me pareció, y la mañana y la tarde, y por la calma de los bellos días y por la sombra reflejo de las tormentas. Amaba esta ciudad por ella misma, y es la única del mundo que puedo amar así.....(George Sand).

 

¡Cuánto habría deseado que esas palabras fuesen mías!, que hubiesen surgido de mi corazón encandilado por tanta belleza envuelta en moho y decadencia ...siempre me ocurre lo mismo, me falla el verbo y sólo acierto a dibujar una especie de arrobamiento con un toque de estupidez en mi expresión, que me hace sentir como una adolescente turbada e insegura ante el objeto de su cariño; sin saber qué decirle, sin saber cómo transmitirle una pequeña muestra del torrente de sentimientos que le provoca.


Supongo que el silencio en estos casos, es el mejor tributo que soy capaz de ofrecerle...


Cada vez que me acerco a ella, descubro una faceta nueva que nunca me decepciona. "La vieja cortesana" oculta miles de secretos celosamente, y sólo los pone al alcance de aquellos que considera merecedores de atisbar en su intimidad. Cuando descubro un nuevo canaletto, misterioso y melancólico, con esa luz única que brilla sobre todos los objetos y no ilumina ninguno, lo considero un regalo personal y quisiera que nadie más hubiese llegado hsata allí antes que yo; poseer esa imagen en mi retina es exclusiva y no compartirla con extraños, no sea que me vea privada de uno solo de sus matices.


Esta ciudad es mucho más que eso, tiene que serlo por fuerza, ya que es capaz por sí misma de despertar y demostrar sentimientos humanos y por lo tanto imperfectos y subjetivos. "¿Será su belleza zalamera y sospechosa...?", como dijo Thomas Mann. ¿Será que es y ha sido a la vez cuento de hadas y trampa para los extranjeros que nos hemos dejado embaucar por ese aire pútrido que baña y acaricia su cuerpo marchito pero que todavía invita a la voluptuosidad...? ¿Será ese color rosado que domina la paleta veneciana, débil, centelleante y licuado, que se abraza con el verde pálido y blanquecino del canal y de la laguna con una dulzura sin fin...?
No lo sé, y creo que nunca lo sabré ...mientras tanto seguiré buscando respuestas y sensaciones cada vez que mis pies o mi corazón vuelvan a llevarme hasta ella...


 

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