
"Lo mejor que le puede pasar a un cruasán es que lo unten con mantequilla: eso pensé mientras rellenaba uno abierto por la mitad con margarina vegetal de oferta, me acuerdo. Y me acuerdo también de que estaba a punto de hincarle el diente cuando sonó el teléfono".
Este es el punto de partida de la delirante novela de Pablo Tusset, un pequeño fenómeno de esos el boca a boca y las recomendaciones entusiastas del personal provocan de vez en cuando. La persistente y machacona insistencia de un amigo acaba arrastrándote hacia la librería más cercana, compras el libro, lo lees y antes de que te des cuenta tú mismo te has convertido en entusiasta apologista de la causa. "Lo mejor que le puede pasar a un cruasán" es un claro ejemplo de esto. Publicado por Lengua de Trapo, en una apuesta valiente y digna de elogio, este libro ha sido una gratísima sorpresa, y voy a echar mano del tópico para decir que ha supuesto un soplo de aire fresco dentro del panorama literario nacional. Hasta el mismísimo Vázquez Montalbán recomienda el libro, y ahora mismo el nombre de Pablo Tusset acapara elogiosos calificativos. "El nuevo Eduardo Mendoza", "felicísimo hallazgo"", "brillante", "sorprendente", "divertida", etc... El caso es que el libro los merece. Pablo Tusset nos presenta a un entrañable treintañero inadaptado, vago, oveja negra de una multimillonaria familia de Barcelona, alcohólico, putero y desencantado del mundo en general, que lleva años desarrollando una teoría filosófica a través de Internet, junto con un amigo irlandés de su misma calaña. De repente Pablo Miralles, cuyos puntos de contacto con el autor nos tememos que no acaban en el nombre, se ve envuelto en la investigación de la desaparición de su hermano, Sebastián, pijo, atractivo, el triunfador que Pablo siempre se ha negado a ser. El lenguaje del autor, rabiosamente moderno, la inteligente trama, el delirante comportamiento del protagonista, conduciendo a toda velocidad el lujoso deportivo de su hermano y gastándose el dinero de su tarjeta de crédito en drogas, alcohol y exquisitas comidas en restaurantes de lujo, hacen que el libro prácticamente se devore, llevándonos vertiginosamente hacia un final sorprendente y pasmoso que, a mi parecer, es lo mejor del libro, solamente ensombrecido por la proximidad del final de las aventuras de nuestro ya amigo Pablo Miralles. En fin, amigos, un libro altamente recomendable, lleno de diversión, emoción, inteligencia, idóneo para leer tras un libro especialmente "pastoso", ya me entendéis. Esperemos que sea cierto lo que se escribe sobre el autor en la solapa del libro, esto es, que está preparando "su próximo atentando al gusto convencional".¡Ah, por cierto, nuestro amigo Pablo Miralles tiene la deferencia de dejarnos su dirección de correo electrónico al final del libro "por si algo no ha quedado claro". Me permito reproducirlo a continuación: pablomiralles@hotmail.com.Andrés Moreno Galindo

![]()