
Estaba muerta. De eso no me cabía la menor duda. Tres puñaladas en el corazón bastaban para matar a cualquiera. El cuerpo yacía en la penumbra de ese oscuro y pestilente callejón. Quien sabe qué hacía esa jovencita allí a esas horas. Tal vez quería encontrarse con alguien, o solo fumar un cigarrillo sin que la viera nadie. Sea cual fuere el motivo que ella tuvo, fue lo último que decidió en su vida.
El asesino, había huido tras cometer el asesinato, llevándose su puñal, goteante aún de sangre.
Yo lo había visto todo. Vi como el asesino acechaba en las sombras, vi a la joven que se metía en el callejón, al criminal que le asaltaba, no pude oír el grito de agonía de la chica, pero vi su cara agonizante que miraba en mi dirección. Me parecía todo tan irreal, me sentía como en un sueño del cual deseaba despertar. Después pude tener más conciencia de mi entorno. Ya el asesino se había ido, dejando a su víctima en el suelo. Desde la ventana de mi oscuro y sucio cuarto, fui testigo de un crimen.
Yo no pude hacer nada, no podía hacerlo aunque lo quisiera. Ahora ya se ha ido, dejándome a mí aquí, sabiendo sin embargo que volverá. Siempre lo hace. Vuelve a buscar refugio al único lugar en donde nadie lo encontraría. Yo debo darle asilo aquí, no tengo otra opción. Lo conozco demasiado bien y sé que ese tipo de personas, sólo recurren a los que más les conocen y saben que no les negaría asilo o de lo contrario...
Ahora siento como él llega de nuevo. El miedo empieza a ganarme otra vez. Puedo sentir como ingresa cautelosamente a esta habitación, en silencio, como acostumbra a hacerlo siempre que está en problemas.
-Lo has hecho de nuevo -le recriminé.
-No tuve opción. Tú sabes como soy -me contestó secamente.
-Pero no puedes seguir así. ¿Qué ocurrirá si te descubren?
-¡No me amenaces! -me gritó. Se enfurecía de lo más fácilmente -¡Sabes lo que ocurrirá. Si yo caigo, tú caes! Sabes bien que ambos estamos muy unidos en esto. Te meterían en la cárcel conmigo, sufrirías el encierro conmigo y morirías conmigo.
Siempre me amenazaba con eso. Él sabe que soy el más débil y que no puedo poner resistencia.
Poco tiempo después, se volvió a ir. Mientras tanto, el cadáver continuaba allí. La policía no tardaría en llegar. Solo bastaba que alguien descubriera a la muerta y el callejón se llenaría de uniformes azules.Mientras tanto yo, debo reflexionar acerca de lo que debo hacer. La situación ya está demasiado intolerable para ambos. Es hora de poner fin a esto. Sin embargo, temo sobre lo que él me dijo. Sé que sus amenazas son muy ciertas. Ya en un tiempo intenté traicionarlo y por poco muero. He intentado en varias opostunidades ponerle freno, pero no pude hacerlo.
No puedo recordar cuándo él apareció en mi vida. Sé que fue hace ya bastante tiempo. Al principio, nos llevábamos bien, pero, con el tiempo, se fue volviendo más y más dominante. Yo no podía hacer nada. Siempre fui débil y por alguna extraña razón, me gustaba su compañía. Cuando empezó a manifestarse su actitud homicida, temí que podría hacerme algún daño, pero por fortuna, no lo hizo. Él sabe que sin mi no podría hacer nada, no tendría a quien recurrir.
Sin embargo, ahora debo tomar una decisión. La policía no tardará en llegar. Lo primero que harán, será venir para interrogarme. ¿Qué les diré? ¿Lo denunciaré? Temo que si lo hago, él sabrá quién lo traicionó y me hará pagar por ello. Sabe quien soy, donde vivo. Sabe que soy la única persona con quien puede confiar, su único refugio, su única salvación, por lo tanto, no le será muy difícil descubrir al traidor.
¡Ah! Ya ha llegado la policía. Están golpeando la puerta.
Entran luego y me interrogan sobre el asesinato. Decido negarlo todo para proteger al criminal. Uno de los policías, enciende la luz del cuarto. Ahora, me miran de un modo extraño. Les pregunto que pasa pero me sujetan con esposas. Empiezan a recorrer el cuarto. Uno de los agentes, toma algo del suelo.Extrañado, les pregunto que ocurre, pero no me responden.Me empujan hacia la puerta. Al pasar frente a un espejo, veo la sangre seca que cubre mi camisa y salpica mi rostro. El policía que tomó el objeto del suelo me lo muestra: es un puñal con sangre.
Ahora lo recuerdo todo mejor.
No ha habido más asesinatos desde que me encerraron aquí. Mi amigo, ha decidido esconderse. Sabe que lo he traicionado, pero no tuve la culpa. Si no hubiera sido tan fiero en su crimen, si no hubiera habido tan poco tiempo, habría tenido tiempo de cambiarme de ropa y lavar el puñal como en las otras veces, pero él, me entretuvo demasiado.
Ahora estoy aquí, en un sitio extraño y con gente extraña. Cada día temo amanecer y encontrármelo aquí, pero las personas de blanco, me aseguran que estoy protegido y que él no me puede hacer daño.Yo no les creo. Al fin de cuentas, él sabe que yo soy su juguete y que cuando me necesite, podrá venir y hacer conmigo lo que le plazca. Para él, no existen puertas o ventanas, puede venir a la hora que quiera, hacer lo que quiera y como lo quiera. Yo, no podré hacer nada por evitarlo, al fin de cuentas, yo siempre fui el más débil y él, el más fuerte.
Mientras tanto, estaré aquí vaya a saber por cuanto tiempo. Las personas de blanco no me quieren decir cuanto tiempo deberé permanecer en este lugar, entre estas paredes blandas.
Mi amigo, el homicida entre tanto, sigue esperando.