Mi triangulo es equilátero de cincuenta o quizá cincuenta y cinco centímetros de lado y hasta ahora no he podido estimar su profundidad, al menos por debajo de mi; cada vez que la luz entra por el extremo superior de mi conducto, cosa que ocurre con muy poca frecuencia, la salida parece estar a varios cientos de metros. En realidad no me atrevo a decir en que posición con respecto a tierra se encuentra mi conducto, a veces descanso sobre mi espalda, otras veces sobre mis costados pero casi nunca sobre mi frente. La luz al final del conducto no es lo suficientemente potente como para iluminarme, solamente la veo. Al principio solía aparecer con períodos regulares que a mi parecer eran de aproximadamente ocho o diez horas y permanecía por lapsos no superiores a treinta minutos. Yo supongo que lo que veo periódicamente es luz, en realidad no estoy seguro; para ser exacto, lo que se deja ver es sólo un triangulo blanco a la distancia, que por la superficie que éste tiene en donde yo estoy, calculé que estaría a varios cientos de metros, como ya dije. Lo cierto es que desde hace mucho esa "luz" a perdido toda frecuencia de aparición. Ahora se ha tornado muy irregular y ya no puedo saber en que momento puede volver a mostrarse. Consecuentemente, tampoco puedo calcular el transcurso del tiempo, ya no tengo parámetros para medirlo.
Mi espalda se apoya sobre la base del triángulo, de modo que hacia el frente está la convergencia de los lados superiores, según lo que pude detectar con mis manos. Mis brazos están flexionados en los codos hacia arriba y generalmente los apoyo sobre mi pecho. Mis pies están libres, es decir, no tocan suelo o fondo, lo cual es sumamente extraño ya que mi cuerpo no esta presionado por las paredes del conducto y por lo tanto éstas no podrían sostenerlo, incluso no siempre estoy apoyado sobre alguna de estas paredes. Mis movimientos son muy limitados. No puedo bajar mis brazos y menos aún flexionar mis piernas. A pesar de ello no he sentido nunca nada semejante al dolor.
Hace mucho tiempo que dejé de mirar hacia lo que yo considero que es abajo, pensaba que posiblemente también por allí podría mostrarse un poco de luz. Nunca vi nada parecido, sólo oscuridad, no sé si fue porque en realidad no hubo ninguna luz o porque mi cuerpo por su posición me lo impidió.
Vivo en la penumbra, en la absoluta oscuridad. Tampoco en todo este tiempo he sentido algo que pueda parecerse al vago recuerdo que guardo de un sonido o de un olor.
No sé como llegué aquí. No tengo recuerdos precisos de mi pasado, en realidad no sé si son recuerdos o alucinaciones provocadas por el aislamiento y la oscuridad. Jamás en este tiempo he podido ver ni siquiera mis manos. Soy una mente solitaria e inerte en un largo, oscuro e interminable conducto triangular.
Hace mucho tiempo que dudo seriamente lo que soy. No sé si soy humano, o si lo fui, y si de haberlo sido, si ahora estoy muerto, no lo sé.
Lo que apoya mi idea de que al menos fui un humano es que pienso como uno de ellos; quiero decir, tengo "conciencia" o por lo menos, aun la siento en mi cabeza. Quizá esa misma "conciencia" que hoy se manifiesta con una "voz" sea la misma que me presenta argumentos contrarios a mis ideas.
Quizá el argumento más fuerte que esa voz me ha expuesto es: no puedo estar seguro de ser o haber sido un humano si no tengo recuerdos seguros de serlo o haberlo sido. Además no veo, ni oigo, ni siquiera sé si tengo un cuerpo real. De existir todas esas cosas esta situación sería ridícula y a su vez horrorosa. Pero a su vez, esta clase de razonamiento es propia de un humano, lo que me hace creer que en definitiva soy uno que vive una situación ridícula y horrorosa.
¿Qué es ser humano? Tengo una idea de lo que eso significa, no muy clara, creo recordar sus formas, y creo poder reconocer uno si lo viera (debe ser semejante a mi). Pero mi "conciencia" (propiedad inherentemente humana, al menos eso creo recordar) contradictoriamente me hace dudar sobre la real existencia del ser humano y todas sus cualidades y me instiga a pensar que todas esas ideas son sólo construcciones de mi mente. Pero cuando mi "conciencia" casi me convence de que mi idea de realidad es sólo una ilusión, comete el error de utilizar términos como "mente" lo cual según creo es propiedad exclusiva de un humano. Pero esto nunca termina ya que mi "conciencia" (como preferí llamarla) me expone de que la "mente" es sólo otro de los elementos que componen mi loca ilusión.
Prefiero no tomar partido por ninguna posición, las dos son muy susceptibles a ser refutadas cada una por la otra.
Quizá que a partir de un sentimiento que defino como "soledad" (el efecto de no tener un certero conocimiento de la existencia de un ser semejante a mi) y con el afán de eliminar el gran peso que me hace sentir, es posible que a través del mapa mental que tengo de mi cuerpo, he creado en mi mente la idea de muchos otros seres como yo merodeando por algún lugar fuera de este conducto.
Y para cada ser como yo he inventado una historia, un lugar y una existencia diferente. He pasado mucho tiempo creando todo eso en mi cabeza.
Pero a veces siento de que nada de eso es un invento y que es en realidad un recuerdo de un mundo que yo mismo viví y sentí.
No sé si lo que en algún momento inventé en mi mente ahora lo siento como un recuerdo de algo real o si como consecuencia de permanecer inmóvil en este oscuro y silencioso conducto he perdido el juicio y dudo de todo, dudo de lo real y de lo falso, de lo que percibo y dejo de percibir. No sé si lo que hago es percibir o qué...
Lo que sí siento es un pánico desgarrador si acepto la idea de que soy un ser humano. El estar inmóvil, en la oscuridad absoluta y en el mas angustiante silencio sin poder saber como llegué aquí y peor aún, sin saber cómo salir y temiendo el quedar aprisionado en este negro y angosto sarcófago es el peor terror que todo ser puede experimentar.
Contrariamente si pienso que no soy un ser humano no siento pánico alguno, sólo una constante curiosidad de saber si existe o no existe un afuera del conducto y saber que es en realidad lo que veo como luz en su extremo superior.
Por momentos siento que el conducto cambia de posición, al menos eso pienso cuando de estar apoyado sobre mi espalda paso a estar sobre mis brazos.
Paso todo el tiempo con la mirada perdida en la densa tiniebla, esforzándome por recibir algún estímulo, sin conseguirlo, como tampoco logro desplazarme por el conducto. A veces creo estar cayendo, idea que se ve refutada en la siguiente aparición de la luz, ya que esta permanece siempre a la misma distancia.
Si no recuerdo nada es quizá porque hace mucho tiempo estoy aquí. Honestamente ya casi no me preocupa el saber con seguridad si soy lo que creo ser o todo lo contrario. Hace mucho tiempo que pienso y reflexiono...
...de saberlo, nada cambiaría.

Fernando Ferrero - 20 de Noviembre de 2001


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